jueves, 26 de octubre de 2017

ROSA PARKS

Rosa Parks, la mujer negra que no cedió su asiento a un blanco en el autobús

Fue arrestada pero desató un movimiento social contra el racismo sin precedentes


Rosa Parks cambió hace casi medio siglo la historia de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos con un simple "no". El 1 de diciembre de 1955, una costurera de 42 años de edad se sentaba en una de las filas "para la gente de color" en un autobús de la ciudad de Montgomery, en el segregado Estado de Alabama, la misma Alabama que un siglo antes había luchado contra el Norte para mantener la esclavitud.
Pero una ley de la ciudad obligaba a los negros a dejar sus asientos a los blancos cuando no quedaban más sitios disponibles en el autobús. Incluso debían bajarse del vehículo en caso de que fuera muy lleno. Cuando varios blancos subieron aquel día al autobús, varios hombres negros hicieron lo que se esperaba de ellos: cedieron sus sitios. Rosa Parks se negó a levantarse, fue arrestada y cambió con su coraje a toda una nación sin ni siquiera proponérselo.
"No. Estoy cansada de ser tratada como una ciudadana de segunda clase", dijo Parks al conductor del autobús cuando le ordenó ceder su asiento. Cuando Parks insistió en su negativa a levantarse y ceder su puesto a un hombre blanco, el chófer del autobús, James Blake, llamó a dos policías. Éstos preguntaron a Parks por qué no se había movido. "No pensé que tuviera que hacerlo. Pagué mi billete como cualquier otro".
"En el momento de ser detenida no tenía ni la menor idea de que iba a ocurrir todo lo que después ocurrió", contaría la costurera 30 años después. Parks no fue la primera persona negra arrestada en Montgomery por no ceder su asiento, pero sí la primera en desafiar la ley. Por aquel entonces, a mediados de la década de los 50, estaban en vigor leyes que obligaban a la separación racial en autobuses, restaurantes y lugares públicos en todo el sur de Estados Unidos. "Estaba harta", asegura Elaine Steel, amiga de Parks, en The New York Times."No era ninguna niña, y llegó un momento en que no aguantó más abusos". Rosa Parks fue condenada por quebrantar la ley y multada con 10 dólares, además de tener que pagar otros cuatro por las costas del juicio.
Ese mismo día, los habitantes negros de la ciudad comenzaron una protesta donde económicamente más dolía: boicotearon el sistema de autobuses bajo el liderazgo por un entonces desconocido y joven de 26 años reverendo Martin Luther King. El boicoteo duró 381 días, casi 13 meses, llevando casi a la ruina a la compañía de autobuses, ya que en un 75% eran los negros quienes utilizaban este sistema de transporte.
Los 381 días de huelga desembocaron en una decisión del Tribunal Supremo que obligó a Montgomery a eliminar la segregación racial en el sistema de autobuses, y puso fin a las leyes racistas que separaban a blancos y negros en los espacios públicos del sur estadounidense con la norma de 1964 conocida como Ley federal de Derechos Civiles.
El 21 de diciembre de 1956, Martin Luther King y otros líderes de los derechos civiles fueron los primeros ciudadanos negros en subir a un autobús de Montgomery en igualdad de condiciones con los ciudadanos blancos.
Rosa Louise McCaulley nació el 4 de febrero de 1913 en Tuskegee, Alabama. Su padre era carpintero y su madre maestra de escuela. Sus abuelos, con los que vivió de niña, habían sido esclavos.
"En aquella época, no teníamos ningún tipo de derechos. Era una cuestión de supervivencia", explicaba Parks en una entrevista en los años 80. En 1932 se casó con Raymond Parks, un barbero, decidieron compartir el compromiso de luchar por los derechos de los negros y se unieron a la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, en sus siglas en inglés).
Tras su victoria, la pionera del movimiento de los derechos civiles y su marido tuvieron que mudarse a Detroit en 1957, después de perder su empleo y recibir varias amenazas de muerte en Alabama. Entre 1965 y 1988, trabajó como asistente del representante demócrata por Michigan John Conyers.
Parks recibió en 1996 la más alta condecoración civil de Estados Unidos, la medalla Presidencial de la Libertad, y en 1999 le entregaron la medalla de oro de Honor del Congreso, cuando la reconocieron como un "icono viviente de la libertad en Estados Unidos".
Rosa Lee Parks, la afroamericana que impulsó el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos al negarse a ceder su asiento en un autobús a un hombre blanco, falleció el 24 de octubre de muerte natural, a los 92 años de edad, mientras dormía la siesta en su casa de Detroit. 

viernes, 29 de septiembre de 2017

LETITIA M. GEER







Inventora de la jeringa que puede usarse con una sola mano.


“Que se sepa que Letitia Mumford Geer, ciudadana de los Estados Unidos, residente en el 303 de la calle 114 este, ciudad de Nueva York, condado de Nueva York, en el estado de Nueva York, ha inventado una nueva y útil mejora en las jeringas”, empieza el texto de la patente 662.848, concedida el 11 de abril de 1899. De esta enfermera e inventora se sabe muy poco. Hay registros de censos estadounidenses que dejan constancia de que nació en Nueva York en 1853 y que tuvo tres hermanos. Según esos documentos, murió en 1935.

Se sabe, en cambio, mucho más de su invento, descrito como una “jeringa de una mano”. Antes de que se le ocurriera este nuevo dispositivo, una persona debía implementar las dos manos para usarla. El objetivo que tuvo Geer, dice el texto de la patente, fue “proveer una herramienta” que le permitiera inyectar el contenido “sin la ayuda de un asistente”.

No eran tiempos fáciles para las inventoras, aunque ya hubiesen quedado atrás los años en los que podían registrar una creación a nombre del esposo. Eran épocas en las que apenas el 1 por ciento de las patentes concedidas en Estados Unidos eran para las mujeres. La poca participación femenina en los sectores de la ciencia y la tecnología era una de las razones para esa cifra ínfima, pero también tenía mucho que ver la burocracia.

Las mujeres necesitaban brindar más pruebas de que realmente ellas habían inventado el objeto por el que solicitaban la patente. El proceso generalmente era más simple si contrataban un abogado, pero muchas no podían hacerlo. En ese momento, como en la mayoría de los siglos XVIII y XIX, se consideraba que el lugar de una mujer era la casa y gran parte de las primeras creaciones de las inventoras estaban relacionadas con el hogar. Geer presentó, en cambio, un dispositivo que había pensado para su propia profesión.

En su presentación, incluyó distintos dibujos junto al pedido de la patente, desde un ejemplo de cómo manipular la jeringa hasta una descripción del objeto. Explicó cómo funcionaba, qué sucedía con el líquido. “El dispositivo es muy simple y barato”, aseguró. Incluso aclaró: “La forma puede variar hasta cierto punto sin eliminar el espíritu de mi invento. Dos testigos firmaron el pedido, Hubbard W. Mitchell y Eugene Frederick Hoyt.

Casi 120 años después, el panorama para las inventoras ha mejorado, pero todavía está lejos de ser el mismo que para los hombres. Alrededor del 20 por ciento de las de las patentes han sido otorgadas a mujeres. Según un informe del Institute for Women’s Policy Research sobre la igualdad en la innovación, de mantenerse el ritmo actual recién en 2090 se alcanzará una paridad en los registros de las patentes.

lunes, 4 de septiembre de 2017

HEDY LAMARR





Hedy Lamarr, además de ser la primera mujer que protagonizó un desnudo y simuló un orgasmo en la Historia del cine (Éxtasis, Gustav Machatý, 1933), inventó un sistema de comunicación que es la base del WiFi, el Bluetooth y otras tecnologías actualmente en uso.

Por eso, en la fecha de su nacimiento, el 9 de noviembre (de 1914), se conmemora el "Día del Inventor".

Su historia.

Nacida en Viena, desde pequeña Hedy destacó por su inteligencia y fue considerada por sus profesores como superdotada.

A los 18 años, se casó con un poderoso empresario armamentístico austríaco, Friedrich Mandl. En 1933, Adolf Hitler ya había subido al poder en Alemania, y Mandl tenía contactos importantes dentro del Partido Nazi. Era un notorio fascista en Austria y, durante los cuatro años que estuvo casado con Lamarr, casi fue una reclusa en su propia casa y, además, asistió a algunas reuniones de su marido con los principales jefes del nazismo en Austria, a los que proveyó de armas.

En una maniobra digna de una película de espías, Hedy Lamarr (cuyos padres eran judíos, por cierto, pero su madre se había convertido al catolicismo) decidió en 1937 que había tenido suficiente, y huyó a París disfrazada de criada. Allí conoció a Louis B. Mayer, el presidente de Metro Goldwyn-Mayer, que le ofreció un contrato de siete años en Hollywood.

Empezó los estudios de ingeniería, que abandonó atraída por su vena artística, ya que entre 1940 y 1949 llegó a grabar hasta 18 películas.

Pero su trabajo como actriz la aburrió rápidamente. Por esto, decidió desarrollar su interés por las ciencias aplicadas, lo que, combinado con su repudio por el régimen nazi, produjo su mayor provecho.

En 1942 inscribió la patente de un método de comunicación secreto que buscaba evitar la detección de torpedos enviados por las tropas aliadas. La idea de Hedy era que, si podías hacer que tanto el transmisor como el receptor saltaran simultáneamente de frecuencia a frecuencia, entonces cualquiera que intentara interrumpir la señal no sabría dónde estaba.

Finalmente no se usó a lo largo de la II Guerra Mundial, pero sí lo aplicó el ejército de EE UU en 1962, durante la crisis de los misiles en Cuba.

Lamarr desarrolló otros inventos: una versión mejorada de los semáforos y una pastilla para crear una bebida gaseosa.

Sin embargo, la faceta como científica e inventora de Lamarr tardaría en verse reconocida. 

martes, 15 de agosto de 2017

VICTORIA KENT

Una feminista contra el sufragio femenino.

Victoria Kent fue una de las figuras femeninas más destacadas de la historia siglo XX. Fue pionera en muchas de las cosas a las que se dedicó con profunda entrega y determinación. Una de las primeras mujeres en ser colegiada como abogada, primera mujer en participar como tal en un consejo de guerra y primera mujer en ocupar un cargo político al asumir la Dirección General de Prisiones. En su exilio forzado por la Guerra Civil, cuidó del bienestar de los más indefensos, los niños. Curiosamente, a pesar de ser una mujer defensora de su género, se negó a defender el sufragio femenino. 


De un hogar liberal a un consejo de guerra.

Victoria Kent Siano nació en Málaga el 3 de marzo de 1889 en el seno de una familia liberal. Su padre, José O'Kent Román, era un comerciante de ascendencia inglesa, y su madre, María Siano González, era ama de casa. Era la tercera de cinco hermanos, todo varones menos ella, quienes cuidaron de su única hermana con gran cariño. La infancia de Victoria transcurrió tranquila en el barrio malagueño de la Victoria.

Victoria recibió su primera formación de manos de su madre, quien le enseñó a leer y escribir, hasta que la familia contrató a profesores particulares y posteriormente se matriculó en la Escuela Normal donde se sacó el título de maestra. En 1916 se trasladó a vivir a Madrid para empezar sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid. En 1924, tras haber obtenido la licenciatura en derecho, conseguía también el doctorado y se convertía en la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados. En los años que vivió en la capital, Victoria se instaló en la Residencia de Señoritas que dirigía María de Maetzu, otra gran mujer de su tiempo y de quien aprendió mucho y con quien colaboró estrechamente. Primero ocupándose de la biblioteca de la residencia y posteriormente participando con María en la fundación del Lyceum Club Femenino, una institución de la que nacería la Casa del Niño, una de las primeras guarderías de nuestro país. 

Victoria Kent continuó ejerciendo como abogada durante los años siguientes. Pero fue su intervención en el Consejo Supremo de Guerra lo que le dio un mayor prestigio. Fue en el año 1931 cuando dicho consejo juzgaba al Comité Revolucionario Republicano. Victoria asumió la defensa de Álvaro de Albornoz convirtiéndose en la primera mujer que participaba en un consejo de guerra. 

Revolucionando las prisiones.

Aquel mismo año, meses después, Victoria Kent fue elegida por el presidente de la república, Alcalá-Zamora, como Directora General de Prisiones, cargo ocupado por primera vez por una mujer. 

Durante los tres años que ocupó el cargo, Victoria tuvo un objetivo principal, dignificar y humanizar las prisiones así como priorizar la inserción por encima del castigo. Entre las distintas medidas que tomó para conseguir sus fines, se encuentran la mejora de las instalaciones, de la comida, la libertad de culto y la sustitución de las religiosas por funcionarias civiles formadas para ejercer su tarea en las prisiones.

Quizás el gesto más significativo fue la eliminación de grilletes y cadenas que recogió para fundirlos y erigir una estatua en honor a otra gran mujer, Concepción Arenal. 

En contra del sufragio femenino.

La proclamación de la República en 1931 trajo consigo muchos avances liberales en lo que a leyes en favor de las mujeres se refiere. Una de ellas fue el sufragio femenino, defendido fervientemente por la diputada Clara Campoamor pero rebatida, curiosamente, por Victoria Kent. Ambas mujeres protagonizaron encendidos debates en el parlamento. Clara, como representante del Partido Radical, creía que el sufragio femenino era un paso necesario para avanzar en el camino de la emancipación de la mujer. Victoria, del Partido Radical-Socialista, por su parte, creía que la mayoría de mujeres aún no estaban preparadas para ejercer el voto. Primero había que formarlas y alejarlas de la influencia de la iglesia y de las clases conservadoras. En este sentido, Victoria estaba convencida de que si se aprobaba el sufragio femenino, el triunfo de la derecha estaba asegurado. No se equivocaba, la derecha ganó en las primeras elecciones en las que participaron las mujeres en 1933, aunque puede que la razón no fuera tanto la inclusión del voto femenino como la profunda división de la izquierda. Sea como fuere, ninguna de las dos mujeres salió elegida como diputada.

Madame Duval.

Con el estallido de la Guerra Civil española, como muchos otros republicanos, Victoria marchó al exilio. Su primer destino fue París. Antes de marchar hizo distintos llamamientos a la población para que no abandonaran a los niños de los soldados que debían luchar en el frente. A muchos de ellos los acompañó en su evacuación hacia las provincias del norte para poder pasar la frontera. Debido a su dedicación, Victoria fue nombrada Primera Secretaria de la embajada española en París para que pudiera hacerse cargo de los niños refugiados. 

Victoria dedicó todos sus esfuerzos a los exiliados en la capital francesa hasta que empezó la Segunda Guerra Mundial y se instaló el Gobierno colaboracionista de Vichy. Victoria se refugió en la embajada mexicana donde permaneció un año hasta que la Cruz Roja le proporcionó un piso en el barrio del Bosque de Bolonia. Allí permaneció hasta 1944 con una identidad falsa. Aquellos años, convertida en "Madame Duval", Victoria escribió Cuatro años en París, un libro de marcados tintes autobiográficos. 

El largo exilio.

En 1948 Victoria marchó a su nuevo destino en el exilio. Esta vez a México donde permaneció dos años trabajando en la creación de la Escuela de Capacitación para el personal de prisiones. En 1950 marchaba a Nueva York a petición de Naciones Unidas, institución que reclamó su presencia y su experiencia en temas de prisiones. Fue en Estados Unidos donde vivió su más largo exilio. Allí fundó la revista Ibérica por la Libertad dirigida a todos los exiliados que como ella permanecían lejos de su patria.

En 1977, casi cuarenta años después de marchar a Francia, Victoria Kent volvía a España donde fue recibida con cariño por todos aquellos que admiraron su labor. Pero Victoria terminaría sus días en su patria de adopción, los EEUU, donde moriría con 90 años, el 26 de septiembre de 1987.

Atrás dejaba una larga vida de lucha por sus ideales.

domingo, 30 de julio de 2017

ROSALIND FRANKLIN






Descubridora del ADN

En la actualidad se habla mucho del ADN. Su estructura esconde el misterio de la vida y es una especie de libro de instrucciones de nuestro cuerpo para que crezca, se desarrolle y, finalmente, muera. Además, sirve para predecir la probabilidad de padecer una enfermedad, intentar curarla, confirmar o desmentir paternidades, clonar ovejas, identificar el autor de un delito...Tal es su importancia, que en Silicon Valley (California), el lugar más tecnológico del mundo, está de moda hacerse un test de ADN para descubrir las enfermedades a las que uno está predispuesto, la mezcla de nacionalidades que tiene, la cantidad de cafeína que necesita...

A principios del siglo XX, los científicos empezaban a investigar su importancia a ciegas, hasta que una mujer, Rosalind Franklin, lo descubrió. Esta química inglesa se graduó en Biofísica a los 21 años en la Universidad de Cambridge y dedicó siete, en París, a la investigación sobre técnicas de difracción de rayos X que le permitieron tomar, en 1952, una de las imágenes más famosas del mundo científico: la Fotografía 51, que muestra la típica estructura de doble hélice del ADN. ¿Y qué pasó?








Esta es la famosa Fotografía 51.








Le robaron el hallazgo y el Nobel.

A espaldas de Franklin, su compañero de trabajo, Maurice Wilkins, que no había obtenido resultados y la menospreciaba por ser mujer, le enseñó la foto al biólogo James Watson, que trabajaba con Francis Crick en la búsqueda de esta estructura. Al poder confirmar sus hipótesis, publicaron el descubrimiento como propio en la revista "Nature", mencionando, pero sólo de pasada, a Rosalind, entre otras personas, y obviando la importancia decisiva de sus datos y sus fotografías. Es más, en 1962, los tres científicos se llevaron el Nobel de Medicina y Watson se afanó en que el nombre de Rosalind no apareciese. Ella no pudo defenderse, porque ya había muerto. La científica falleció en 1958, a los 37 años, a causa de un cáncer de ovarios, provocado, probablemente, por haber estado excesivamente expuesta a radiaciones durante sus investigaciones con rayos X.

lunes, 24 de julio de 2017

MARY ANDERSON





La mujer que inventó el limpiaparabrisas.









Este es el dibujo con el que Mary Anderson patentó su invento, que era tan bueno que no ha tenido que evolucionar demasiado.









Es cierto que existen algunos inventos con menor trascendencia que otros. Pero no hay que olvidar que los pequeños detalles pueden facilitarnos mucho la vida. Han Shan, un filósofo chino del siglo XVI, decía que los grandes logros están compuestos de detalles diminutos. Así que hablaré de una mujer que inventó un mecanismo tan simple y tan necesario para conducir como el limpiaparabrisas.

A Mary Anderson, que nació en Alabama en 1866, se le ocurrió esta idea después de pasar el invierno de 1902 en Nueva York. Allí se dio cuenta de que los conductores de tranvías y coches perdían mucho tiempo retirando la suciedad y despejando de nieve y agua las ventanillas, ya que para hacerlo tenían que salir del vehículo.

Sólo Henry Ford confió en ella.

De coches, ella, que era promotora inmobiliaria y viticultora, no sabía nada. Pero como había heredado una fortuna y le fascinaban los automóviles, decidió dejar su granito de arena en aquella incipiente industria: un sistema para despejar de nieve, polvo y agua los cristales del coche.

Hizo varios ensayos con una lámina de goma unida a un brazo metálico móvil que barría el vidrio al accionarse desde el interior del vehículo con una palanca. Después de numerosas pruebas, en 1905, obtuvo la patente para un "brazo giratorio para despejar el parabrisas", aunque tuvo que lidiar con quienes aseguraban que su invento era peligroso, pues podía distraer a los conductores y provocar accidentes. Además, una empresa canadiense a la que quiso vender su creación le respondió diciendo: "No consideramos que su invento tenga tanto valor comercial como para justificar su comercialización". ¿Despidieron al que escribió esta respuesta? No lo se, pero sí que Henry Ford comprendió rápidamente su utilidad y, a partir de 1908, todos sus coches salieron al mercado con este dispositivo.

miércoles, 12 de julio de 2017

GRACE HOPPER



La matemática que enseñó a "hablar" a los ordenadores.

La baja presencia femenina en la informática es un enigma. Si es uno de los ámbitos profesionales con mayor futuro laboral, ¿por qué sólo el 2,3% de las estudiantes elige esta carrera? El misterio se volvió aún más indescifrable cuando un estudio del 2016 reveló que las mujeres son mejores programadoras que los hombres.

Entre todas las causas que se han analizado para comprender este hecho destaca una: la falta de modelos y ejemplos a seguir. Pues bien, para que no se diga, voy a hablar de uno muy exitoso: la neoyorquina Grace Hopper, conocida como la "asombrosa Grace".

Sus compañeros se burlaban de ella.

Hopper (1906-1992) ya hizo cosas excepcionales en los años 30, cuando se doctoró en Matemáticas en la Universidad de Yale en una época en que a la mujer se la educaba para ser madre y ama de casa. No contenta con eso, mientras trabajaba en el departamento de computación de la Marina, pensó qué, para que los ordenadores fueran más allá del área científica, era necesario enseñarles a "hablar" con un lenguaje comprensible por todo el mundo. "Pero los ordenadores no entienden inglés", le decían sus incrédulos colegas.

A contracorriente, en 1952, desarrolló un lenguaje de programación basado en palabras, el COBOL, que empezó a usarse en empresas y en las Fuerzas Armadas. Este avance tuvo una gran repercusión y sento las bases para desarrollar los ordenadores personales que usamos hoy.

Así que Hopper a pasado a la historia como la mujer que "enseñó a hablar" a los ordenadores...y también como la inventora del término "bug" (bicho), que en informática significa "error". Fue en 1947, cuando una computadora empezó a funcionar mal y uno de sus colegas detectó el problema: un bicho se había colado en el circuito. Hopper anotó en su libro de registros la incidencia y "desde entonces cada vez que algo salía mal con un ordenador, decíamos que tenía "bugs" (bichos) dentro", solía explicar la "asombrosa Grace".

MARY WOLLSTONECRAFT

Mary Wollstonecraft, la primera feminista. En 1759 nacía cerca de Londres Mary Wollstonecraft, una mujer cuyo nombre sigue siendo un...